delacion de la herencia

Delación de la herencia

La delación de la herencia se identifica con la tercera fase del proceso sucesorio. Se trata del momento en que los llamados a heredar deciden si aceptan o repudian la herencia. Los que acepten deberán decidir si lo hacen pura y simplemente o a beneficio de inventario, tras lo cual se convertirán en herederos.

En este artículo exploramos el significado de delación, así como las operaciones realizadas durante esta fase del proceso sucesorio.

Delación: significado y regulación

El Diccionario del Español Jurídico define el significado de delación como el “llamamiento a aceptar una herencia”. Como vimos, cuando una persona fallece se inicia el proceso sucesorio, cuyas primeras etapas son:

  1. Apertura de la herencia. Determina el momento en que se inician los efectos sucesorios.
  2. Vocación a la herencia o llamamiento a heredar. Supone el llamamiento, en abstracto, de todas aquellas personas que puedan tener derechos sucesorios.

Por tanto, la siguiente tarea será determinar quién tiene verdaderos derechos sucesorios de entre todos los llamados a suceder. Esta operación se conoce como delación, no siendo más que la oferta hecha al heredero que le otorga el ius delationis.

Llamamos ius delationis al derecho que tiene el llamado a heredar para aceptar o repudiar la herencia (convirtiéndose en heredero y adquiriendo la herencia) o repudiarla.

La delación puede ser legal, testamentaria o mixta, dependiendo de su causa. Así, pueden coexistir los herederos legales o forzosos con otras personas instituidas herederas mediante el testamento.

De hecho, incluso es posible que existan varias delaciones sobre la misma persona. Estas situaciones están reguladas en el Código Civil:

  • Cuando la misma persona es heredero legal y testamentaria prevalece la vocación testamentaria.
  • En el caso de que la misma persona sea instituida como heredera y legataria puede aceptar una de las vocaciones y rechazar la otra. Por supuesto, también puede aceptar o repudiar ambas.
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La delación consiste en el derecho a decidir si se acepta o se repudia una herencia.

¿Cuándo se produce la delación?

Como ya explicamos, la apertura de la sucesión y la vocación suelen producirse simultáneamente. Lo mismo ocurre con la delación de la herencia.

De modo que, aunque las diferenciemos como tres etapas, lo cierto es que suelen tramitarse a la vez. Si se diferencian es porque cada una de ellas produce unos efectos particulares.

Para que se produzca la delación de la herencia es necesario que:

  1. Se haya producido la apertura de la herencia.
  2. Además, se haya llamado a suceder a quienes puedan tener derechos hereditarios, sea por ley o por testamento.
  3. Por supuesto, el llamado debe sobrevivir al difunto. Si hubiera muerto antes que el causante sus sucesores no recibirán el ius delationis.
    Este requisito es importante, ya que si el llamado muere después del causante principal su derecho delatorio pasará a sus sucesores, que serán:
    1. Los dispuestos en testamento.
    2. Quienes ostenten derecho de representación.
    3. Los determinados por la sucesión intestada.
    4. A falta de sucesores, se podrá ejercitar el derecho a acrecer.
  4. Por último, el llamado a suceder debe tener capacidad sucesoria, o no podrá aceptar ni repudiar la herencia.

Recordemos que la existencia de un nasciturus puede diferir el momento en que se produzcan el llamamiento y la delación. En estos casos habrá que esperar a comprobar que el nasciturus nazca conforme a los artículos 29 y 30 del Código Civil.

También se puede retrasar este momento cuando se haya instituido a herederos bajo condiciones suspensivas o cuando la persona o personas inicialmente llamadas a heredar repudien sus derechos.

Efectos jurídicos de la delación de la herencia

El principal efecto de la delación de la herencia es que atribuye a los llamados a heredar un derecho. Este derecho se conoce como ius delationis y les permite aceptar o repudiar la herencia.

Solo cuando ejercite este derecho en el sentido de aceptar la herencia, el llamado se convertirá en heredero. Mientras tanto la herencia permanecerá en estado de “herencia yacente”.

Por tanto, al aceptar la herencia el heredero adquiere todos sus elementos desde el momento en que se abrió la sucesión. Es decir, desde el momento del deceso o de la declaración de fallecimiento.

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